16/02/09

El discurso verde

1. Hacinamiento.

Cuando voy a un bar musical o a una discoteca con mi grupo de amigos si entramos un poco pronto podemos escoger un sitio y hacer un círculo más o menos grande para poder bailar (territorio secundario). A medida que avanza la noche y va entrando más gente tenemos que ir reduciendo el círculo, otra gente se pone cerca de nosotros, tenemos menos sitio para bailar y recibimos más empujones(invasión de nuestro territorio). Noto como han ido invadiendo nuestro espacio y me molesta los empujones que voy recibiendo de la gente y la sensación de estar tan apretada que casi no puedo bailar(Han pasado a mi distancia personal gente que tendrían que tener una distancia social).

En ocasiones en las que me lo estoy pasando muy bien no noto el mismo agobio que otras veces que a lo mejor no lo estoy disfrutando tanto. Esto es una indicación de que el hacinamiento es subjetivo. Otro ejemplo es que un amigo cuando la discoteca está muy llena decide irse a casa porque le resulta incomodo estar en esa situación y otros amigos no lo comprenden porque para ellos no resulta ningún problema.

En las situaciones en que siento hacinamiento bailo peor, tengo menos sitio para moverme y el estrés de estar con tan poco espacio me condiciona. En este caso se podría hablar de efecto en el rendimiento del baile. En situaciones en las que hay mucha gente y casi no se puede mover se tiende a dar más empujones a la gente que esta alrededor para poder moverse, hay un poco de agresividad y de malestar, afecta el comportamiento social. En este caso hablaríamos de un hacinamiento puntual.

Simbolismo a posteriori.

En mi barrio se cubrió una parte del antiguo cinturón y se hizo peatonal. Su uso era destinado a que las personas pasearan o que se sentaran en los bancos que pusieron. Poco a poco empezaron a ir gente con perro, iban sobre las 19 de la tarde y cada vez eran más. Siempre se juntaban en una misma zona y se pasó a denominar el sitio de los perros. En esa zona no entra nadie que no tenga perro porque esta destinada a que jueguen los perros y hasta la fuente que hay en esa zona es para ellos. Esta gente a base de ir viéndose cada día y compartir su amor por los animales se fueron haciendo amigos y se podría decir que establecieron un grupo. Cuando fue la fiesta del barrio, estas personas organizaron actividades para los perros (en su zona), como por ejemplo ponerles algunos recorridos, también trajeron un educador de perros para que diera consejos, etc. y la cena que se suele hacer decidieron hacerla en el mismo grupo bajando los perros.

Identidad social urbana

Un ejemplo serían los okupas. Ocupan espacios deshabitados y dicen que lo hacen para luchar contra la especulación inmobiliaria. Según Valera y Pol (1994) entran en juego la dimensión territorial, por ejemplo las casas ocupadas se identifican fácilmente por los símbolos que pintan, dimensión psicosocial, las personas que viven en la casa ocupa se diferencian fácilmente de las otras personas, por su forma de vestir…La dimensión histórica, la dimensión conductal ( en su lugar realizan actividades como por ejemplo preparan actividades, pintan carteles para manifestarse contra cosas…) dimensión social y dimensión ideológica, por ejemplo el anarquismo.

Parte B

Este artículo me parece interesante puesto que pone en duda que una solución para mejorar el medio ambiente pueda ser realmente buena, sino que puede ocasionar más problemas ambientales a largo plazo.

Desde hace tiempo se han intentado buscar nuevos carburantes que no sean tan contaminantes como los actuales. Tanto la gente como el gobierno creían que los nuevos carburantes bios podían ser una buena solución y se empezó a potenciar su uso y su desarrollo. Sin embargo, aunque estos productos son un 30% menos contaminantes que los que existen actualmente pueden acarrear consecuencias peores para el medio ambiente a largo plazo como la deforestación de selvas.

En el artículo hacen recaer la responsabilidad sobre esta decisión al gobierno. Ellos tienen que controlar que los nuevos combustibles cumplan una serie de normas que no perjudiquen el medio ambiente y sean un remedio peor al actual. El gobierno tendrá que estudiar más a fondo los posibles efectos que causen los nuevos carburantes en el ambiente y decidir si son una buena opción o no. Además también se ha pedido que estos nuevos carburantes cumplan una serie de normas, el gobierno tendrá que ser el encargado de ver que estas normas se cumplen. De la misma manera, como dice en el artículo, la gente tiene que hacer un consumo responsable y descartar los carburantes que no cumplan estas normas:”El etiquetado debe asegurar que no se talaron selvas, ni se destruyeron ecosistemas, ni se mermaron reservas indígenas, ni se usaron hombres como esclavos en la producción del carburante.”

La crítica a este tipo de combustibles puede hacer que mucha gente se sienta confusa, puesto que hay informaciones contradictorias, unas que dicen que el uso de los nuevos carburantes son imprescindibles y otras que piden precaución puesto que también pueden ser nocivos para el medio ambiente. La gente necesitará una información de una fuente más formal que les cuente todos los beneficios y los problemas antes de decidir si cambiar a un nuevo sistema de carburantes.

Posiblemente el anuncio de efectos nocivos sobre el medio ambiente de los nuevos carburantes hará que mucha gente se replantee su uso. Esto podría hacer pensar que quizás las empresas de los carburantes actuales, están detrás de este tipo de información, subvencionando estudios que puedan sacar los defectos de estas nuevas energías para no perder mercado por la competencia de energías más limpias.

http://ecofield.com.ar/blog/?p=356

Carburantes ecológicos: no a cualquier precio

DW (Alemania)

Los carburantes ecológicos bajo la lupa científica.

Por el uso de combustibles alternativos circula el único camino hacia una contención temprana del cambio climático, dicen los ecologistas. Sin embargo, el paso a la “bioenergía” no debe darse en ciego.

El calentamiento global del planeta, la rapidez con la que avanzamos hacia el desequilibrio ecológico, las consecuencias que ya comienzan a sentirse, el futuro que ya no queda lejos y el presente que se muestra como el último momento para virar el rumbo de esta Tierra en dirección fija hacia la catástrofe natural. Muchas son las razones que se encuentran en la base del debate climático actual, de los litros de tinta que sobre este mal ya conocido se han escrito en los pasados meses, se escriben hoy y se seguirán redactando mañana.

Lo bio es bueno si está bien hecho.

Varias son las propuestas para la mejora, casi todas similares. Menos emisiones contaminantes, menos consumo de energía, menos carburantes fósiles. A cambio, más energías alternativas y más biocarburantes. Pero caeríamos en un error altamente humano, el de tropezar dos veces con la misma piedra, si no midiéramos las consecuencias de nuestros actos, si no nos decidiéramos por lo mejor, sino por lo más rápido, si en la actividad del proceso transformador nos olvidáramos del mañana. Los expertos advierten: no todos los combustibles ecológicos son sustentables, no todo lo “bio” es bueno en sí mismo.

No al fomento sin análisis

Empa, una institución suiza dedicada a la investigación, y un informe reciente de Naciones Unidas dedicado a la energía, llaman la atención sobre el peligro que supondría un cambio sin más análisis a los biocarburantes. Antes de fomentar económicamente el uso y la producción de carburantes ecológicos, los gobiernos deben saber en qué invierten y bajo qué condiciones no causan éstos más problemas de los que evitan, concluyen ambos organismos.

Los cultivos de biocarburantes no deben competir con los de alimentos.

Empa ha estudiado las consecuencias que para el medio ambiente tienen fuentes de energía como el bioetanol, el biometanol, el biodiesel o el biometano. Desde su plantación hasta su uso como carburante. Dice la institución suiza que no cabe duda de que todos estos “bios” emiten un 30% menos gases contaminantes que los carburantes tradicionales. Sin embargo, también ellos tienen potencial destructor que cabe mantener bajo control.

Las plantaciones destinadas a la producción de biocarburantes no deben entrar en competencia con las hectáreas de suelo cuyo fin es servir a la industria alimentaria. De lo contrario, las consecuencias para la población podrían ser nefastas. Las selvas no han de servir como superficie de cultivo. Su deforestación perjudicaría todo intento de frenar el cambio climático. El uso de pesticidas, abonos y el tratamiento mecanizado de la tierra ha de mantenerse dentro de unos límites sustentables para evitar la degradación del suelo.

Parte de una amplia estrategia

Empa concluye, como lo hacen muchos científicos también en Alemania, que el futuro ecológico de los biocarburantes irá unido a una correcta certificación de su respeto por el medio ambiente. El etiquetado debe asegurar que no se talaron selvas, ni se destruyeron ecosistemas, ni se mermaron reservas indígenas, ni se usaron hombres como esclavos en la producción del carburante.

Y también dice Empa, como muchos científicos alemanes, que en los biocarburantes está el mañana energético del planeta, siempre y cuando la estrategia sea la correcta y su uso se realice en combinación con las restantes energías alternativas.

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